San Francisco, 1866. Una monja irlandesa, embarazada y abandonada por un aristócrata chileno tras una apasionada relación. da a luz a una niña a la que llama Emilia del Valle. Criada por su cariñoso padrastro, Emilia se convierte en una joven brillante de gran personalidad, autónoma e independiente, que desafía las normas sociales de su tiempo para profesar su verdadera pasión y vocación: la escritura.
