No sé por qué las ciencias resultan tan poco atractivas, incluso intimidantes para tantos. Intuyo, sin embargo, que se trata de una reacción que nosotros mismos hemos generado por la forma en que las enseñamos y comunicamos.
Sin tener en cuenta la ética ni el bienestar de hombres y mujeres, la historia de la ciencia acumula experimentos transgresores, crueles y con consecuencias irreparables para quienes participaron en ellos.